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En una conferencia reciente sobre On Revolution de Hannah Arendt, pensaba acerca de cómo aprendizajes de la época de la Guerra Fría sobre la Revolución de independencia de Estados Unidos pueden seguir siendo completamente útiles en la época actual y la revolución de la tecnología con la inteligencia artificial.
Como contexto, Hannah Arendt nació en Alemania, escapó de esta durante la Segunda Guerra Mundial, se refugió en Francia y finalmente viaja a los Estados Unidos en 1941. Veinte años después escribe “On Revolution”, al tiempo que también escribía “Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal” y enseñaba en la Universidad de Chicago. En el ensayo, Arendt plantea varios puntos, como Liberación versus Libertad, o la Libertad Negativa versus Libertad Positiva. . Por ejemplo, si la independencia inmediatamente significaba liberación, que en casos como el de Haití sabemos que no, o si un régimen republicano representaba directamente una libertad positiva, y más importante, si los regímenes políticos son frágiles, la liberación no lleva a la libertad.
Arendt plantea que lo que hacía única la revolución moderna eran tres características: la novedad, la libertad, y la inevitable pero no definitoria violencia. Si la democracia moderna es creada para separarse de la Corona Inglesa, ¿qué tan diferentes son las repúblicas de Latinoamérica que se inspiraron para liberarse de sus propios yugos? Y aunque el experimento estadounidense y el Latinoamericano han sido estudiados y comparados a plenitud, Arendt decide enfocar su crítica hacia Estados Unidos y la Unión Soviética, debido a su contexto sociopolítico. Estos países se encontraban en una lucha que tenía como factor motivante la innovación tecnológica y política (novedad), ambos buscaban ese momento de estar en el podio recibiendo el premio de oro y tener el beneficio de buscarle el gane al otro (libertad). Tan cerca y tan lejos de la tercera característica.
Esa característica, la violencia, que podemos entender como completamente contraria al gobierno y la gobernanza en la búsqueda de la paz, pero no se ha obtenido una revolución sin violencia, o por lo menos sin desobediencia civil. La pobreza es un factor clave en la importancia política de estas revoluciones, especialmente en el contexto de Francia y Estados Unidos, y aun así Hannah Arendt no toma en cuenta factores tan importantes como la esclavitud de las personas de color, donde había una clara distinción entre quiénes podían participar en lo político y en lo social, y quiénes quedaban rezagados a un segundo plano. Sin embargo, como sociedad siempre hemos entendido que una de las principales cosas que nos vuelven humanos es la capacidad de crear, y es el acto político por excelencia.
Somos humanos porque creamos arte, política, sociedad, revoluciones. Las revoluciones son humanas porque crean espacios de diálogo y escucha a otros, y aun cuando el recurso es tomado por medio de la violencia, la fundación de estos espacios trasciende esos actos de violencia que se crearon por la necesidad de disrupción. Solo podemos crear si somos absolutamente humanos, y eso nos concede una libertad personal, por esa razón se ha perseguido políticamente a tantos pensadores, porque la creación de la propia libertad inspira a otros a ser libres también, lo que irrumpe con gobiernos autoritarios y magnates de las inteligencias artificiales por igual. ¿Por qué quemar libros que pueden fomentar otros pensamientos? Se le pregunta al dictador autoritario, ¿pero nos acordamos de preguntarle a las empresas por qué han estado comprando libros en masa para eliminarlos? ¿Qué es lo que quieren dejar de fomentar en nosotros? ¿La curiosidad, la creación o la libertad?
La filósofa toma el poder desde su puesto de migrante y académica para criticar al país de las libertades, ¿se perdió el legado revolucionario? En mi opinión, por lo menos hasta la revolución en pro de los derechos civiles de las personas negras no. Sin embargo, ¿estamos en peligro de perder el valor cívico de crear revoluciones en pro de nuestras libertades por culpa de las inteligencias artificiales? Me temo que sí. ¿Estaba Arendt en lo correcto al criticar a la sociedad estadounidense por olvidarse de sus deberes cívicos para tomar el consumo por el puro placer de consumir? Yo creo que tenía todo a su alcance para opinarlo, y aún a día de hoy lo estaría. Criticamos a la persona que busca libertad de autonomía y pensamiento propio, pero no a esa que está dispuesta a arruinar a una comunidad entera para que su centro de datos pueda consumir un poco más de agua, o a esa que decide vivir en la ignorancia y depender en lo absoluto de lo que le brinda una máquina con un algoritmo un poco desarrollado.
On Revolution explicaba directamente las tres características de una revolución. Decía que eran necesarias a novedad, la libertad, y la inevitable pero no definitoria violencia. Yo creo que actualmente necesitamos recordar que primeramente somos humanos, segundamente creamos, y posteriormente somos revolucionarios.
Claudette Torres. Venezolana, estudiante de Relaciones internacionales.